01 Oct

A veces hay otras miradas, otros relatos que nos ayudan a contar nuestra propia historia y, en este caso, de cómo surgió el consultorio quiropráctico fundado por Santiago Ambort.

En esta ocasión, desde Conexión Quiropraxia queremos compartir una entrevista que nos hicieron desde el Diario Río Negro, a través de una sus periodistas, Florencia Bark.

En la nota quedó plasmado mucho de lo que significa Conexión: pasión, convencimiento y esfuerzo de ir detrás de lo que uno sueña.

A continuación vamos a compartir algunos de los párrafos de la nota y al final podrás encontrar el enlace a la versión completa.


Santiago Ambort descubrió su verdadera vocación escondida entre los barros de las termas de Copahue. Su historia es la de un joven profesional de la salud de Neuquén, que con 33 años y el título de Licenciado en Kinesiología, trabaja por el bienestar de sus pacientes.

Cursó una diplomatura en Quiropraxia en Buenos Aires y hoy ejerce con un nivel de demanda de unos 200 atenciones semanales. Para él, “ajustar” columnas vertebrales es la manera de ayudar a encontrar la mejor versión de las personas y alcanzar un estado más cercano a la plenitud.

“Siempre me sentí atraído por la columna vertebral, por ese eje y toda esa conexión que genera. Apenas terminé kinesiología empecé a investigar dónde podía estudiar quiropraxia”, contó y se inscribió para cursar el posgrado en la Fundación Quiropraxia Para Todos en Buenos Aires. En 2018 se recibió.

Esta disciplina apareció repentinamente en su vida y jamás se fue. Su primera paciente fue una mujer que no podía caminar. La atendió en su pequeño departamento casi de urgencia cuando apenas había terminado el posgrado. Ese día, él estaba en una jornada de escalada, pero recibió el llamado y corrió a ayudarla. Esa paciente quedó tan conforme que le trajo cientos de consultas más.

Luego de algunos años de demanda creciente, Santiago logró abrir las puertas de su propio emprendimiento “Conexión”.

Del consultorio a las termas: un camino hacia la quiropraxia

Un punto de inflexión en su carrera fue trabajar en las termas de Copahue. Luego de recibirse de kinesiólogo en la Universidad de Mendoza en Cipolletti, empezó a trabajar tiempo completo en una clínica privada de Neuquén, hasta que un día surgió la oportunidad.

La transición de las cuatro paredes del consultorio a la naturaleza y el entorno de la cordillera, fue parte de la inspiración donde el profesional dio un salto.

Sin embargo, la decisión no fue fácil ya que para aceptar debía renunciar a la estabilidad del empleo que tenía. “Tuve que salir de esa seguridad de tener sueldo, trabajo en blanco, a pasar a un trabajo temporal, porque eran esos cinco meses y el contrato se terminaba”, explicó Santiago. 

La quiropraxia y un sueño

“No se trata solo de tocar la columna, sino que estamos regulando la función del sistema nervioso”, explicó Santiago sobre esta disciplina.

“Cuando empecé a atender personas, la mayoría llegaba por alguna dolencia, porque les cuesta caminar, o hace mucho tiempo que están con dolor de espalda, cintura, cabeza, cuello, y no logran resolverlo. Lamentablemente la mayoría de las personas no lo tomaban como una primera opción”, explicó. Muchos ya habían pasado por otros profesionales o querían dejar de medicarse.

Santiago durante los primeros preparativos del consultorio de Conexión Quiropraxia.

“La importancia y la relevancia de ajustar la columna es el trabajo que se hace sobre el sistema nervioso, es liberar la función del sistema nervioso para que todo el organismo esté trabajando mejor, a largo plazo que podamos tener una columna más móvil, más flexible”, concluyó. 

La nota original y completa está disponible en https://www.rionegro.com.ar/sociedad/santiago-ambort-y-su-conexion-con-la-quiropraxia-la-salud-desde-la-columna-vertebral-en-neuquen/


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